‘explota’ la tercera ola COVID en Cancún y Los Cabos

Mientras hoteles ofrecen descuentos a huéspedes infectados en la península de Yucatán, en el Pacífico se ha prohibido el ingreso a las playas, aunque la medida no se ha respetado.

Una tercera ola de COVID-19 alimentada por la variante Delta altamente contagiosa está golpeando dos de los destinos turísticos más populares de México en costas opuestas: Los Cabos en el Pacífico y Cancún en el Caribe.

En Cancún, los casos se han disparado hasta el punto en que el hotel Hard Rock ha reservado dos pisos para huéspedes con síntomas. Algunos hoteles dicen que ofrecen descuentos para quienes están en cuarentena hasta que ya no sean contagiosos.

En Baja California Sur, donde se encuentra Los Cabos, las autoridades nuevamente se apresuran a agregar camas a los hospitales sobrecargados, que alcanzaron el 75 por ciento de capacidad la semana pasada antes de mejorar al 62 por ciento el jueves. Se ordenó el cierre de las playas de la ciudad de La Paz, aunque los medios locales muestran que muchos ignoran la orden.

Dado que México no ha limitado quién puede volar durante la pandemia, tanto turistas nacionales como internacionales han acudido en masa a las áreas turísticas. En junio, 557 mil 400 pasajeros aterrizaron en Los Cabos, un aumento del 15 por ciento con respecto a junio de 2019. Cancún recibió poco más de 2 millones, ligeramente por debajo de los niveles prepandémicos pero mucho más que los 175 mil visitantes del año pasado.

“La variante Delta tiene una fuerte presencia en la península de Yucatán, particularmente Quintana Roo y Baja California Sur, donde alrededor del 80 por ciento de las nuevas pruebas son ahora Delta”, indicó Alejandro Macías, quien supervisó la epidemia de H1N1 en México en 2009.

Como gran parte de América Latina, México ha sido golpeado por el COVID-19, y está entre los países ,más  afectados del mundo. Una segunda ola devastadora en enero vio a los paramédicos conduciendo durante horas en busca de camas de hospital y tanques de oxígeno. Las pruebas deficientes del país significan que incluso el Gobierno admite que las muertes son mucho más altas que el número oficial, con una estimación que las sitúa en 540 mil.

A pesar de las promesas de cuidados especiales para quienes contraen el virus durante las vacaciones, algunas personas cuentan una historia diferente. Lindy Ray de Durant, Oklahoma, viajó a Cancún a principios de junio para celebrar su luna de miel con su esposo Trey. “Estábamos tan emocionados de poder pasar un tiempo solos en la playa”, contó en un mensaje.